Ene 152016
 

La palabra tuning no es un término que en nuestro país deba asociarse únicamente a la época de expansión económica cuando cualquier joven adquiría su primer vehículo y lo modificaba para darle un toque personal, hasta el punto de gastarse más dinero en elementos de personalización que en el propio vehículo.

El tuning existe desde mucho antes, aunque el término como tal no existiera. Porque, aunque se nos haga difícil, nuestros padres también fueron jóvenes y tuvieron su primer vehículo que no escapó a las personalizaciones.

Tuning en los 70 y 80

Obviamente, el tuning de aquella época no tenía nada tenía que ver con los kits de carrocería o los equipos de música atronadores de hoy en día que analizamos en el post El blog del tuning. Permítenos que este post sirva para recordar esos elementos y esa época y nos relajemos un poco haciendo que este sirva de homenaje a nuestros antecesores.

Los antiniebla delanteros amarillos

Tuning con faros amarillos

Si queríamos darle un aspecto más agresivo y deportivo al frontal del vehículo, solo teníamos que añadir unas bonitas luces antiniebla de color amarillo. Esta popular moda tan popular tuvo su origen en Renault, que durante bastantes años, en las versiones más equipadas, dotaba de serie a algunos de sus modelos con este tipo de luces que le daban a dichos modelos un aspecto racing sin verse obligados a romper la coherencia estética del coche.

Los faros de rally

Tuning con faros rally

Pero los que se le quedaban cortas las luces antiniebla amarillas, había una solución bastante más  radical. Se trataba de complementar el sistema de iluminación con los clásicos faros circulares que se hicieron muy populares gracias a las etapas nocturnas de los rallies. El gusto del propietario era el que determinaba el número de faros y la ubicación de los mismos.

El pomo de cambio de distintos motivos

Tuning interior con el pomo

A diferencia de los actuales, en aquella época los pomos tenían forma circular y estaban exentos de cualquier adorno plástico o metálico que lo simulara, por lo que resultaban ser bastante anodinos y convencionales.

Por esa razón, el pomo de cambio era uno de los primeros elementos que se cambiaba en el interior. Se impusieron los pomos con una base de madera o plástico en cuya parte superior se ubicaba una cocha marina, u otro elementos alternativo, cubierta por una superficie transparente que permitía completa visibilidad de la concha.

El ambientador de pino

Tuning con ambientador de pino

Aunque no es un elemento de tuning como tal, dejadme disfrutar con el revival. El pino era, hace décadas, el ambientador por antonomasia. Lógicamente tenía forma de pino y se colgaba del espejo retrovisor interior. Tenía un olor tan concentrado que una vez que tu padre lo colgaba, montarse en el coche durante los tres días era una auténtica prueba de resistencia. Afortunadamente, tu padre se olvidaba de sustituirlo por uno nuevo hasta que aquello estaba más seco que la mojama por lo que se convirtió en un elemento más decorativo que funcional en la mayoría de los casos.

El rabo de conejo y otras horteradas equivalentes

Tuning delantero con dados o rabo de conejo

Si tu padre no era de ambientadores, el espejo interior no iba a quedarse desprovisto de adornos. El mayor número de papeletas lo tenía el típico rabo de conejo, un amuleto que según tu padre os mantendría a salvo de cualquier accidente.

Y si tu madre estaba en contra de esos trozos asquerosos de animales dentro del coche, no pasaba nada, porque también estaban los clásicos dados de la suerte o rosario para los más creyentes.

¿Y detrás? ¿Quién no recuerda los cojines? Toda suerte de cojines adornaba el espacio entre los asientos posteriores y la luna posterior. Quien no tuviera un cojín era un paria.

El vinilo parasol en el parabrisas

Tuning con el parasol

Más que populares en la época, estos vinilos en la zona alta de la luna delantera eran obligatorios si queríamos darle a nuestro coche un toque deportivo y “molón”. Hoy en día no sólo puede hacerse lo mismo y mejor sino que ademas puede utilizarse tuning reversible.

Normalmente, estos vinilos estaban decorados con el logotipo del taller más conocido del barrio o haciendo apología de una marca de prestigio de la época, pero siempre asociado al mundo de la competición y a la más exclusiva deportividad.

Los respaldos de bolitas de madera

Tuning con asiento de bolas

Todavía tendrás oportunidad de encontrártelas si te encuentras a un taxista de avanzada edad con uno de esos taxi tartana por la calle. Aún se venden pero no son tan populares. No eran nada estético pero les resultaban práctico a los que debían pasar muchas horas tras el volante.

Además de ser supuestamente terapéutica, su función, era la de evitar que las zonas de las nalgas y la espalda llegaran a sudar mucho por el calor al crear una zona transpirable entre el asiento y el cuerpo del conductor. Hay que recordar que por aquel entonces el aire acondicionado en los vehículos no era muy común y las tapicerías de los asientos eran de escay.

La tapicería de leopardo

Tuning con tapidería de leopardo

Los más atrevidos que querían dotar al interior de su vehículo de un aspecto más agresivo rápidamente cambiaban la tapicería original de los asientos por una de corte más “voraz”. ¿Y qué hay más agresivo que un voraz depredador felino? Por eso, era común ver coches con tapicerías que simulaban la piel de un tigre o un leopardo que te hacían imaginar que eras un verdadero leviatán del asfalto.

Las tiras rojas en las molduras

Tuning con tiras rojas

En aquella época, una de las soluciones más baratas y sencillas que se podían emplear para que nuestro coche tuviera un aspecto más llamativo. Eran unas simples tiras de color rojo que se pegaban en las molduras de los parachoques delantero y trasero. Fueron muy popularizadas por las versiones más vitaminadas (e idolatradas) de ciertos modelos compactos.

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